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Para ser sincera, la idea de mi propio negocio siempre estuvo en mi cabeza. Era un eco que retumbaba una y otra vez, ser mi propia jefa era la miel en mis labios cada vez que sonaba ese eco.

En mi plena adolescencia cuando empezó a interesarme más la moda, fantaseaba con tener mi propia tienda, imaginándome así mis propias prendas de ropa. Recuerdo una de esas veces en las que los padres van a las reuniones del instituto, que uno de los mejores tutores que he tenido, así lo recuerdo, le comentaba a mi madre, mis posibilidades en el mundo de la moda, y mientras ellos hablaban sobre

mis cualidades para tomar ese rumbo, yo veía que la posibilidad de tener mi propia tienda podría cobrar vida.

Todo eso quedo en el pasado, nunca se fue esa posibilidad de mi cabeza, siempre se quedó apartada en un rinconcito.

Mi vida tomo otro rumbo, pero ese rumbo me hizo encontrarme con esa idea de mi propia tienda, ella me encontró a mí, y se formó sola. Fue todo cuando una época de mi vida se estaba acabando, todo por lo que había luchado se esfumaba, tuve que volver a la casa familiar, y dejar todo lo demás atrás.

Un día me desperté con ganas de comerme mi propio mundo, y cogí el toro por los cuernos, decidí darle un cambio a mi vida, con eso me vino las fuerzas de perseguir algo que siempre quise, ese sueño adolescente, deje que la ilusión se forjara en mí, y ella sola se fue abriendo paso por este camino que empecé a construir, siempre con ayuda, porque sola no hubiera sabido por donde ir.

Y tuve tiempo para invertir en ello, eso fue crucial. Aproveche ese tiempo que tenía para formarme, y empezar a trabajar en ello.

La idea era que la gente entrara a la tienda desde la casa, la oficina, desde el móvil, en fin, que entrara, que escogiera una prenda, la forma de pago se brindaba un mejor servicio y que las ventas funcionaran las 24 horas del día. Eso era lo que exactamente quería. Porque mi sueño no se basaba solo en una tienda por mi barrio, mi sueño era algo mas grande. Que todo el mundo tuviera la misma oportunidad de ver lo que yo, mi tienda, ofrecía, que pudiera hacerlo desde cualquier sitio, y que el mayor número de personas me conociera.

Todo lo hice con miedo, mucho miedo, pero cuando algo te da miedo es porque es algo que de verdad te importa, y entonces me lancé con todo ese miedo.

Este sueño aún se está creando, y aun queda mucho por hacer.